
¿Cuántas veces no nos encontramos post de body positive en redes sociales, romper estereotipos de belleza, aceptar, respetar y querer mucho a nuestro cuerpo? En realidad me siento muy feliz de ver crecer todo este contenido, pero creo qué hay algo que no siempre nos mencionan; ¿Cómo empieza este proceso de amor propio? ¿Cómo se ve en realidad?
Para mi, es algo totalmente interior, es tan profundo qué por eso logramos verlo en el exterior cuándo hemos trabajado bien en nosotrxs mismxs. Hoy quiero hablar sobre lo importante que es poner límites, cuidar de nuestra energía, ser pacientes con nosotros, la introspección y ponernos como prioridad siempre.
Tu proceso es sagrado
En lo personal, he tenido etapas de comparación, tristeza, enojo y frustración durante mi proceso de sanar. Y para ser sincera estoy segura que esa fue la versión más real de mi misma. El no negar mis
inseguridades y ser paciente conmigo me ayudo a identificar qué necesitaba para ser mejor, para crecer.
El sanar se ve así, doloroso. Un día crees haber superado tu más grande inseguridad y al otro aparece, pero la diferencia es que la abrazas, dejas que pase, buscas de qué manera puedes sentirte mejor mentalmente o descansas y vives el dolor. No puedes forzarte a tener la mejor versión de ti en dos días, todos los días vas a seguir aprendiendo y floreciendo.
Cuándo decidí que quería cambiar mi rutina, lo hice muy segura; se trata de un compromiso contigo mismx, me propuse una hora para despertar, para meditar, leer, pintar. Y no estoy diciendo qué tienes
que hacer mil cosas al día para sanar, pero me di cuenta que si no movía y no le daba eso que necesitaba a mi mente y cuerpo nunca vería
cambios.
Recordaba lo bonito que era conocerme, lo valiosa, importante e inteligente que soy, más allá del físico.
Tengo mis días rosas y mis días grises, pero ya soy consciente de que soy un ser humano con heridas que posiblemente nunca vaya a terminar de sanar o ser la misma que ayer, pero de lo si estoy segura es qué no mueven mi vida, no soy lo qué me ha pasado ni los malos momentos, soy quién decido ser después de ellos, no puedo culpar a la persona de a lado por haberme dicho que era mala en algo, también tiene heridas y no es asunto mío. Es mi responsabilidad sanar y quitarme esa etiqueta a la que no pertenezco.

Cuida tu energía
Todos los días vamos formando un criterio propio, autoestima y personalidad en base a las experiencias de nuestra vida, crianza, círculos sociales etc.
Lo que escuchamos, leemos, vemos en redes sociales influye muchísimo en nuestra salud mental.
Tomate un momento para analizar cómo te sientes en tu círculo de amigxs, ¿ Qué te aportan? ¿Te hacen crecer? ¿Qué has aprendido de ellos?
Yo he tenido amistades que me robaban muchísima energia, desde hacer comentarios hirientes hacia mi persona, hasta el punto en dónde no me gustaba comentar un suceso bueno en mi vida porque sentía que se burlaba, no logré identificarlo hasta que hubo ciertos desacuerdos y decidí dar esa amistad por terminada.
O también nos encontramos con Ixs amigxs que no nos dejan avanzar, esos que se quedaron con una versión que ya no somos, a la hora de intentar algo nuevo, ser mejor, aprender. Son como “tú no eres así» » de cuándo acá?» «Eso ni se te da» Si no quieren crecer contigo, entonces no deberían estar en tu vida.
Desde qué puse más atención a pequeños detalles como lo es la introspección en cualquier situación una parte de mi cambio, me di cuenta que estar tanto tiempo en ciertas redes sociales me pone ansiosa, qué seguía a cuentas en Instagram que no me aportaban nada, muchas veces las modelos/ influencers qué seguimos no están ni cerca de la realidad, nos obsesionamos con un mundo falso.
Tus límites y aprender a decir que no
La forma en la que te relacionas con las personas y lo que permitas, habla mucho de ti, hasta donde te respetas. Si yo me considero una persona con amor propio, no voy a permitir que alguien me quiera
menos de lo que yo me quiero, ni que me traten de una manera en la que yo no me trataría. Si yo considero que soy buena amiga, no voy a dejar pasar que abusen de mi lealtad y seguir ahí para ellxs. No me puedes hablar como quieras, ni tratarme como quieras si yo no estoy de acuerdo y te lo haré saber.
Todxs tenemos límites, yo aprendí a reconocer los míos identificando que me hacía sentir mal, que actitudes no iba a soportar, irme de situaciones que no me hacían bien internamente y no quedarme
callada. Puede resultar incómodo comunicarle tus límites a las personas, pero resulta más difícil quedarte en un espacio donde no eres respetadx después de unas cuantas veces de dejar en claro lo que no vas a seguir tolerando.
Las relaciones sanas se forman así, comunicando nuestros límites y respetándolos.

Cuándo te amas, se nota
Mi parte favorita cuando estás sanando, es cuando te empiezas a ver radiante en el exterior, empiezas a vestirte como quieres porque sabes que luces espectacular, hablas con seguridad, amas estar solx, sabes elegir con qué tipo de personas te relacionas, que tienes heridas, que has lastimado, que sigues mejorando. Dejas de compararte y comprendes que todos vamos a nuestro propio ritmo en esta vida.
Desde que vas caminando en un espacio público a veces tu vibra se nota, las personas se sienten comodxs contigo, tratas a las personas con amabilidad y dejas de reflejar tus inseguridades en otros.

